Existe un método muy sencillo para congelar las verduras sin que pierdan propiedades nutricionales, ni sabor. Este método de congelación sirve para guardar las verduras por mucho tiempo sin que se pudran, y puede ser utilizado de manera eficiente si se siguen unos sencillos pasos. Sin embargo, hay algunos tips que se deben conocer para no perjudicar las verduras, y congelarlas de manera correcta.

Antes de congelar cualquier verdura se debe escaldar, para neutralizar las enzimas que de forma natural están deteriorando el producto. Con esto, no solo se conservan su color y sabor, sino también es una manera de conservar sus nutrientes. La fruta
se debe lavar bien y retirar las partes magulladas o que se empiezan a echar a perder, antes de sumergirlas dentro de una cazuela con agua hirviendo (con la ayuda de un colador). El tiempo de escaldado depende del tamaño y peso de las verduras.

Después de este proceso, las verduras se deben enjuagar con agua fría, escurrirlas bien y guardarlas en bolsas de plástico de sellado hermético. Una vez que están totalmente frías (nunca se debe congelar un alimento caliente) se meten al congelador a una temperatura de al menos -18 grados centígrados. Con esto se detendrá el proceso de putrefacción y se garantizará una conservación adecuada.


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